lunes, 31 de octubre de 2016

TANTO RÍO QUE VA AL MAR

Hoy no tenía pensado escribir en el blog, las tareas se acumulan, pero no podía pasar por alto que tal día como hoy, hace 106 años, un 30 de octubre de 1910 nacía en Orihuela el poeta Miguel Hernández, uno de los grandes de la "Generación del 27".

Para recordarlo he elegido un poema que me encanta, breve, sencillo y cargado de emotividad "Tanto río que va al mar".



Y otro breve poema, en este caso, de mi propia cosecha.



Recomiendo que leáis "Viento del Pueblo, Antología poética" de Miguel Hernández. La poesía enriquece el alma.

sábado, 29 de octubre de 2016

EL TIEMPO

Hoy, nuestros relojes caminaran hacia atrás.... tic,tac, tic,tac, a las tres volverán a ser las dos.

http://elpais.com/elpais/2016/10/27/ciencia/1477567282_576492.html

¡En serio! ¿Vas a decirme que te lo crees? En la vida real, no pasan esas cosas. Podéis leer a Momo de Michael Ende y entenderéis el verdadero valor del tiempo.

" Oíd todos qué decimos:
casi es tarde, vigilad,
que os roban vuestro tiempo;
no seáis tontos, despertad.

Oíd todos qué decimos:

no os dejéis engañar más,
el domingo a las tres,
no seáis tontos, acudid.

Por todos lados de la ciudad, los niños iban por la calle en largas procesiones e invitaban a los adultos a la asamblea que cambiaría el mundo.


Cuanto más lento, más aprisa, fue la respuesta de la tortuga".


En eso, la tortuga de Ende coincide con Antonio Machado:


"Despacito y buena letra que el hacer las cosas bien vale más que el hacerlas".

Y volviendo a Momo:


"De repente ya no tenía ninguna prisa, y no podía explicarse por qué se sentía tan consolado y lleno de esperanza.

"Puede ser", pensaba, que ya he ahorrado las cien mil horas para rescatar a Momo".


Y, en ese mismo momento, alguien tiró de la manga de su chaqueta, se volvió, y tuvo ante sí a Momo.


Probablemente no existan palabras para definir la felicidad de este reencuentro."





Reflexiona sobre el tiempo y cuidado con los ladrones, los hombres grises están al acecho.


En el papel escribirás
y más tarde borrarás,
mas en la vida no existe
esa posibilidad,
que el tiempo 
ya está pasando
y a la vida descontando,
mas pesa como una losa
el tiempo que vamos gastando.

Disfruta cada minuto de tu vida, como si fuera el último.

viernes, 28 de octubre de 2016

EL MIEDO MÁS ALLÁ DE HALLOWEEN

Se acerca Halloween, pero no voy a hablar del payaso asesino que tan de moda se ha puesto estos días, sino de otros miedos, los miedos psicológicos, los que nos paralizan.

A Laura se le repetía esa pesadilla, la del túnel, sobre todo los viernes por la noche. Laura sabía que el sábado para llegar a su destino debería pasar por uno de esos túneles largos y oscuros, ese por el que tantas veces había pasado, pero que no lograba superar, le pasaba desde pequeña, pero entonces con su padre en el coche, cerraba los ojos y en un instante todo había pasado.

Laura, el sábado ya se levantaba nerviosa pensando en el túnel, cogía el coche, ponía música y cantaba, intentando tranquilizarse, pero se acercaba el momento de entrar en ese profundo agujero negro sin salida, de repente se encontraba encerrada en medio de ese túnel oscuro perseguida por unas sombras que no sabía muy bien que eran y al frente, en la salida, lo peor, ratas, centenares de ratas. Laura sentía pánico, un miedo atroz se apoderaba de ella, palidecía, se bloqueaba, ni siquiera podía gritar, su voz había quedado escondida en algún recóndito lugar de si misma.

Laura recordaba a su psicóloga y esas fichas donde los únicos colores existentes eran el blanco y el negro, no hay más colores, esas fichas de domino perfectamente dispuestas en forma de circuito, donde un pequeño empujoncito bastaba para derribar la primera ficha y todas las demás caerían como por arte de magia, haciendo desaparecer sus miedos, pero no era así, un fallo en mitad del circuito detenía el sencillo mecanismo y había que volver a empezar.

Entonces, era cuando Laura recordaba el pasaje leído en la novela biográfica de Henri Troyat sobre Tolstoi, donde Iván Turgueniev, de forma irónica y malvada criticaba la escritura de Dostoievsky.

"¿Saben ustedes lo que es un lugar común al revés? -decía-. Cuando un hombre está enamorado, su corazón late; cuando está furioso enrojece, etc. Esos son lugares comunes. Pero en Dostoievsky, es todo lo contrario. Por ejemplo, un hombre encuentra un león. ¿Qué hará? Naturalmente, empalidecerá y tratará de huir o de esconderse. Es lo que sucedería en todo relato, con Julio Verne, por ejemplo. Pero con Dostoievsky sucede todo lo contrario: el hombre ve el león, enrojece y permanece en su sitio. Eso es lo que se llama un lugar común al revés. Es una manera fácil de labrarse una reputación de escritor original. Además, cada dos páginas, en Dostoievsky, los héroes caen presa del delirio,  del frenesí, de la fiebre. ¡Vamos!, ¡eso no ocurre en la realidad!

León Tolstoi disfrutaba en grande al oir criticar con tanta facilidad a este escritor que algunos en prensa osaban colocar al mismo nivel que él".

Dostoievsky, con esa valentía de permanecer ante el león y finalmente, en su delirio, enfrentarse a él, era el único capaz de desbloquear a Laura, de darle ese empujón que necesitaba para buscar la salida.

Laura, pisaba el acelerador, se olvidaba de las extrañas sombras, total ya habían quedado atrás, miraba al frente buscando ese resquicio de luz que entraba por la salida y se disponía a enfrentarse a las ratas, cual "Flautista de Hamelin", eran apenas unos segundos. Laura satisfecha, salía de ese túnel con una sonrisa, aunque seguía temblorosa y pensando que el próximo sábado recordaría la técnica de Dostoievsky antes de entrar en pánico.

¡FELIZ HALLOWEEN!

miércoles, 26 de octubre de 2016

LAS CONTRADICCIONES DE MARINA

¡No quiero, no quiero, no quiero, no quiero escribir! Se repetía Marina, una y otra vez, tal vez, traumatizada por su época del colegio donde la hacían copiar quinientas veces "No hablaré en clase", Marina odiaba escribir.

Capones y copias, capones y más copias, es lo que recibía Marina cada día, hasta que consiguieron dejarla sin habla.

Muchos compañeros de Marina emprendieron una cruzada al más puro estilo "Indiana Jones, en busca del arca perdida", que más que perdida, a día de hoy, todavía no ha sido encontrada, por el Cambio Educativo, para acabar con esos métodos nada pedagógicos.

Marina, seguía encerrada en sus ¡No quiero!, pero a la vez que se gritaba "No quiero", se disponía a buscar un bolígrafo, lápiz o cualquier cosa que escribiera y su cuaderno, aunque a falta de cuaderno, también le servía un ticket del supermercado, el resguardo de un banco, el sobre de una factura y hasta la mano a veces, y empezaba a escribir. Escribía hasta en el cine, a oscuras. Escribía historias que solo existían en su imaginación, historias de náufragos que quedaban en las profundidades del océano y nunca volvían a ver la luz, historias de espionaje, de asesinatos, de amor, poesías.

A las pocas horas o días, Marina se acordaba de sus ¡No quiero! y en un ataque de ira rompía todo lo que había escrito, lo quemaba, todas esas historias quedaban reducidas a cenizas.

Marina estaba sufriendo mucho con sus contradicciones, vivía en una constante lucha interna y recordó un cuento que había leído ese verano, contaba algo así como que todos llevamos un ángel y un monstruo dentro y que vence aquel que alimentamos.

Marina decidió dejar morir de hambre al monstruo de la ira y empezó a alimentar a su ángel, que no estaba solo, aquello era un regimiento de ángeles, disfrazados de robots, caballeros, príncipes y princesas, entre todos vencieron al monstruo de la ira y Marina acabó con sus contradicciones.

El perdón y el agradecimiento son más que palabras, son sentimientos que llenan más a quien los da que a quien los recibe.


                                                 


martes, 25 de octubre de 2016

SE LO TIENE MERECIDO

A veces no nos damos cuenta, pero en casa o en la escuela fomentamos el acoso.

En casa, cuando se le dice a un niño "Pues si te pegan, pega", no estamos enseñando valores, la violencia no se combate con más violencia.

Y en la escuela, yo no me había dado cuenta y seguro que muchos de vosotros tampoco, que los deberes también fomentan el acoso.

Un día, al preguntarle a mi hijo como le había ido el día, me contesto que bien, pero que la maestra había humillado a fulanito. Yo le dije que no estaba bien humillar a nadie. A lo que me respondió:

"SE LO TIENE MERECIDO, NUNCA HACE LOS DEBERES".

Le expliqué que no sabemos las circunstancias por las que esta pasando ese niño para no hacer los deberes, que no todos los niños tienen a alguien que les ayude con los deberes y no por ello merecían ser humillados.

Mi posición es contraria a los deberes propiamente dichos, pero más desde que escuche de boca de un niño:

"SE LO TIENE MERECIDO, NUNCA HACE LOS DEBERES".

Estamos enseñando a los niños a que pueden humillar a otro porque se lo tiene merecido.

En casa y en la escuela eduquemos en valores y en respeto seremos campeones.