viernes, 28 de octubre de 2016

EL MIEDO MÁS ALLÁ DE HALLOWEEN

Se acerca Halloween, pero no voy a hablar del payaso asesino que tan de moda se ha puesto estos días, sino de otros miedos, los miedos psicológicos, los que nos paralizan.

A Laura se le repetía esa pesadilla, la del túnel, sobre todo los viernes por la noche. Laura sabía que el sábado para llegar a su destino debería pasar por uno de esos túneles largos y oscuros, ese por el que tantas veces había pasado, pero que no lograba superar, le pasaba desde pequeña, pero entonces con su padre en el coche, cerraba los ojos y en un instante todo había pasado.

Laura, el sábado ya se levantaba nerviosa pensando en el túnel, cogía el coche, ponía música y cantaba, intentando tranquilizarse, pero se acercaba el momento de entrar en ese profundo agujero negro sin salida, de repente se encontraba encerrada en medio de ese túnel oscuro perseguida por unas sombras que no sabía muy bien que eran y al frente, en la salida, lo peor, ratas, centenares de ratas. Laura sentía pánico, un miedo atroz se apoderaba de ella, palidecía, se bloqueaba, ni siquiera podía gritar, su voz había quedado escondida en algún recóndito lugar de si misma.

Laura recordaba a su psicóloga y esas fichas donde los únicos colores existentes eran el blanco y el negro, no hay más colores, esas fichas de domino perfectamente dispuestas en forma de circuito, donde un pequeño empujoncito bastaba para derribar la primera ficha y todas las demás caerían como por arte de magia, haciendo desaparecer sus miedos, pero no era así, un fallo en mitad del circuito detenía el sencillo mecanismo y había que volver a empezar.

Entonces, era cuando Laura recordaba el pasaje leído en la novela biográfica de Henri Troyat sobre Tolstoi, donde Iván Turgueniev, de forma irónica y malvada criticaba la escritura de Dostoievsky.

"¿Saben ustedes lo que es un lugar común al revés? -decía-. Cuando un hombre está enamorado, su corazón late; cuando está furioso enrojece, etc. Esos son lugares comunes. Pero en Dostoievsky, es todo lo contrario. Por ejemplo, un hombre encuentra un león. ¿Qué hará? Naturalmente, empalidecerá y tratará de huir o de esconderse. Es lo que sucedería en todo relato, con Julio Verne, por ejemplo. Pero con Dostoievsky sucede todo lo contrario: el hombre ve el león, enrojece y permanece en su sitio. Eso es lo que se llama un lugar común al revés. Es una manera fácil de labrarse una reputación de escritor original. Además, cada dos páginas, en Dostoievsky, los héroes caen presa del delirio,  del frenesí, de la fiebre. ¡Vamos!, ¡eso no ocurre en la realidad!

León Tolstoi disfrutaba en grande al oir criticar con tanta facilidad a este escritor que algunos en prensa osaban colocar al mismo nivel que él".

Dostoievsky, con esa valentía de permanecer ante el león y finalmente, en su delirio, enfrentarse a él, era el único capaz de desbloquear a Laura, de darle ese empujón que necesitaba para buscar la salida.

Laura, pisaba el acelerador, se olvidaba de las extrañas sombras, total ya habían quedado atrás, miraba al frente buscando ese resquicio de luz que entraba por la salida y se disponía a enfrentarse a las ratas, cual "Flautista de Hamelin", eran apenas unos segundos. Laura satisfecha, salía de ese túnel con una sonrisa, aunque seguía temblorosa y pensando que el próximo sábado recordaría la técnica de Dostoievsky antes de entrar en pánico.

¡FELIZ HALLOWEEN!

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