miércoles, 26 de octubre de 2016

LAS CONTRADICCIONES DE MARINA

¡No quiero, no quiero, no quiero, no quiero escribir! Se repetía Marina, una y otra vez, tal vez, traumatizada por su época del colegio donde la hacían copiar quinientas veces "No hablaré en clase", Marina odiaba escribir.

Capones y copias, capones y más copias, es lo que recibía Marina cada día, hasta que consiguieron dejarla sin habla.

Muchos compañeros de Marina emprendieron una cruzada al más puro estilo "Indiana Jones, en busca del arca perdida", que más que perdida, a día de hoy, todavía no ha sido encontrada, por el Cambio Educativo, para acabar con esos métodos nada pedagógicos.

Marina, seguía encerrada en sus ¡No quiero!, pero a la vez que se gritaba "No quiero", se disponía a buscar un bolígrafo, lápiz o cualquier cosa que escribiera y su cuaderno, aunque a falta de cuaderno, también le servía un ticket del supermercado, el resguardo de un banco, el sobre de una factura y hasta la mano a veces, y empezaba a escribir. Escribía hasta en el cine, a oscuras. Escribía historias que solo existían en su imaginación, historias de náufragos que quedaban en las profundidades del océano y nunca volvían a ver la luz, historias de espionaje, de asesinatos, de amor, poesías.

A las pocas horas o días, Marina se acordaba de sus ¡No quiero! y en un ataque de ira rompía todo lo que había escrito, lo quemaba, todas esas historias quedaban reducidas a cenizas.

Marina estaba sufriendo mucho con sus contradicciones, vivía en una constante lucha interna y recordó un cuento que había leído ese verano, contaba algo así como que todos llevamos un ángel y un monstruo dentro y que vence aquel que alimentamos.

Marina decidió dejar morir de hambre al monstruo de la ira y empezó a alimentar a su ángel, que no estaba solo, aquello era un regimiento de ángeles, disfrazados de robots, caballeros, príncipes y princesas, entre todos vencieron al monstruo de la ira y Marina acabó con sus contradicciones.

El perdón y el agradecimiento son más que palabras, son sentimientos que llenan más a quien los da que a quien los recibe.


                                                 


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