viernes, 11 de noviembre de 2016

LORCA VIVE

Ayer, precisamente, iba a escribir sobre Lorca y no lo hice, me decanté por otro tema, no sé si sería algo premonitorio, la cuestión es que hoy debido a la triste pérdida de Leonard Cohen, un grande de la música y la poesía y un apasionado lorquiano, Lorca está en boca de todos.

Leonard Cohen como Lorca serán eternos.

Hacía mucho que no compraba “El País”, por motivos obvios, la libertad de prensa ha dado paso a la manipulación de prensa, pero el pasado domingo me dejé llevar por la publicidad, me tentaron y ¿Cómo no caer en la tentación?

Venía con el diario un CD con los poemas del mejor poeta de la historia de España, interpretados por grandes del flamenco como Paco de Lucía, Enrique Morente, Alba Molina, José Mercé, Antonio Carmona, Camarón de la Isla y otros tantos.




Uno no muere mientras siga vivo en el recuerdo y Federico García Lorca lo estará siempre, a Lorca le apasionaba el flamenco.

A cualquiera que le guste la poesía, escuchar a Lorca a través del flamenco es un regalo para los sentidos, no solo se escucha, sino que se vive, se percibe por todos los poros de la piel, te hace estremecer.

Lorca, es esa bocanada de aire fresco, cuando estás en lo más profundo del océano.

ROMANCE DE LA LUNA, LUNA

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
Harían con tu corazón
Collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
Te encontraran sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
Tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
Y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Lorca, es esa luz que te guía a través del camino oscuro que atraviesa la noche.


BALADA INTERIOR

El corazón
que tenía en la escuela
donde estuvo pintada
la cartilla primera,
¿Está en ti,
noche negra?

(Frío, frío,
como el agua
del río.)

El primer beso
que supo a beso y fue
para mis labios niños
como la lluvia fresca,
¿Está en ti
noche negra?

(Frío, frío,
como el agua
del río.)

Mi primer verso,
la niña de las trenzas
que miraba de frente,
¿Está en ti,
noche negra?

(Frío, frío,
como el agua
del río.)

Pero mi corazón
roído de culebras,
el que estuvo colgado
del árbol de la ciencia,
¿Está en ti,
noche negra?

(Caliente, caliente,
Como el agua
de la fuente.)

¡Oh, gran dolor!
Admites en tu cueva
nada más que la sombra.
¿Es cierto,
noche negra?

(Caliente, caliente,
Como el agua
de la fuente.)

¡Oh, corazón perdido!
¡Requiem aeternam!

Lorca, es esa voz apagada convertida en palabras impresas que nunca podrán callar.

LA GUITARRA

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas lejanas.
Arena del Sur caliente
Que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

Lorca, es la poesía de la vida que perdurará en el tiempo.

AGUA ¿DÓNDE VAS?

Agua, ¿Dónde vas?
Riyendo voy por el río
a las orillas del mar.

Mar, ¿Adónde vas?

Río arriba voy buscando
fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿Qué harás?
No quiero decirte nada.
Yo…¡Temblar!

¿Qué deseo, qué no deseo,
por el río y por la mar?

(Cuatro pájaros sin rumbo
En el alto chopo están).

Lorca, es ese campo de olivos granadino donde le arrebataron la vida, en la penumbra de una madrugada de agosto. Cuentan que no murió a la primera, intentó levantarse y antes de morir gritó:

“¡Todavía estoy vivo!”

¡Y todavía lo está!

POEMA DE LA SIRUIRIYA GITANA

PAISAJE

El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.

Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
A la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos
están cargados
de gritos.
Una bandada
 de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.

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