lunes, 14 de noviembre de 2016

EL JUEGO DE LAS SILLAS

Ir a las clases presenciales de la UNED es como el juego de las sillas, como te descuides, te quedas sin silla. Si te toca clase en el salón de actos no hay problema, pero si te toca en otra aula, más vale que te lleves una de la playa.

La semana pasada tuvimos la primera clase de prácticas, en el aula 2.5, pero entre el trabajo, el atasco, mi despiste y que el hombre es un animal de costumbres, llegaba tarde, acudí donde siempre, al salón de actos, entro, me siento, empiezo a ver caras que no me sonaban de nada y estaban hablando de leyes, “horror”, me había metido en una clase de derecho, salgo corriendo, bajo y pregunto dónde está el aula de prácticas de psicología, muy amablemente me responden que en el edificio de enfrente en el segundo piso.

Me dirijo allí, subo las escaleras, “sorpresa”, las escaleras se acaban en el primer piso, vuelvo a bajar, vuelvo a preguntar, nadie sabe dónde está la escalera que llega hasta el segundo piso, por fin, doy con alguien que conoce el secreto mejor guardado, como llegar al segundo piso, después de dos vueltas al recinto localizo la escalera que me lleva al segundo piso, encuentro la guarida del león, el aula 2.5, primera puerta cerrada, a la segunda, abro y me quedo ojiplática, un aula diminuta para 50 ó 60 personas, ahí no cabe ni un alfiler y claro, faltan sillas.

Comienzo una nueva expedición en busca de silla, en ese pasillo todas las aulas están cerradas, le pregunto a la chica de la limpieza y me dice que se la pida al conserje, mi cabeza empieza a pensar, descender, vueltas, volver a ascender, si vuelvo a hacer ese recorrido ya no hace falta que vuelva a clase porque seguro que ha terminado.

Me voy al pasillo contiguo, aula de inglés, pido una silla en castellano, no sé lo que me responden, pero cojo la silla, le digo thank you y me vuelvo a mi clase.

Detrás de mí, aún llegaron dos o tres más, pero no tuvieron tanta suerte, se ve que la de inglés ya se había cansado de que la molestaran y ya no dejó coger más sillas, se quedaron de pie toda la clase.

A partir de ahora, trabajo cooperativo, el primero que llegue que coja sitio para el grupo.

En este caso, se trata de falta de sillas, pero también pueden ser mesas, pizarras, exceso de barracones, falta de profesorado.





Por cierto, que hablo de España, queda mucho por hacer, todavía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario