jueves, 10 de noviembre de 2016

VIAJE AL PAÍS DEL SOL NACIENTE

Préstame un momento tus zapatos, iré con cuidado para no caerme, como sabes me quedan algo grandes.

Las mujeres a las que no nos ha sido concedido el “Don de la Fertilidad”, debemos demostrar que somos buenas madres, antes de que nos sea otorgado dicho privilegio.

Fueron muchos años de incertidumbre, años de machacarme física y psicológicamente, tratamientos de fertilidad infructuosos, pérdidas, problemas de pareja, un cúmulo de circunstancias que no me permitían ser feliz, no conseguía ver el sol, solo podía ver un cielo gris. Siempre me faltaba algo, mejor dicho, alguien, me faltabas tú, eres mi debilidad.

Decidimos iniciar un proceso de adopción internacional, en España, además de la burocracia, son muchas las trabas. Sabíamos que no sería fácil, sería un proceso largo, unos cinco o seis años, en el mejor de los casos, a veces hasta siete.

Debíamos elegir entre Europa del Este, Latinoamérica, algún país de África o China, nos inclinamos por el país del sol naciente, donde los sueños se hacen realidad. Había leído la leyenda del hilo rojo y sabía que allí encontraría el otro extremo de mi hilo, habría ido al fin del mundo a buscarte.



Nos armamos de paciencia y después de muchos trámites, no quedaba más que esperar a que alguien decidiese que seriamos buenos padres y nos concediesen el certificado de idoneidad.

Habían pasado más de cinco años cuando, por fin, nos avisaron, nos habían asignado un niño, algo sumamente raro, normalmente en China, casi todas las adopciones son de niñas.

Nos dieron una diminuta foto de carnet, eras tan tierno, tan pequeñito, con ese chalequito amarillo, me pareciste precioso, guapísimo. Dentro de poco, podríamos iniciar ese largo viaje en busca de la felicidad y tenerte entre nosotros.

Preparamos tu habitación, compramos ropa, biberones, leche de bebé, etc. ¡Se hizo tan largo ese periodo! Todos los días besaba tu foto y un escalofrío recorría mi cuerpo, me quedaba hecha pedazos. ¿Cómo estarías? ¿Comerías? ¿Tendrías frío? La espera final fue la peor.

En pocos meses iniciamos el viaje a China, cuando llegó el momento de verte, el nerviosismo se apoderó de mí,  había estado tanto tiempo preparándome, pero al final, la maternidad acaba desbordándote. La sala era tan fría, tu llorabas, ni siquiera podías entendernos y nosotros no sabíamos que hacer.

La adaptación no fue fácil, el camino es largo, las ayudas pocas, pero hoy no puedo más que darte las gracias por traer luz a nuestras vidas.




Sé que algún día volveremos, normalmente, llega un momento en que uno desea conocer sus raíces.

Una madre biológica lleva nueve meses el bebé en su vientre, una madre adoptiva lo lleva toda la vida en su corazón.

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