lunes, 16 de enero de 2017

CARTA A MI ACOSADOR DE INSTITUTO

Hola cobarde,

Ayer nos cruzamos en el patio y puede comprobar, que cuando no tienes detrás a tu séquito, no eres tan gallito como cuando estás rodeado de todos tus pollitos que pian al son que tu cantas, cuando los que te ríen las gracias y te ayudan a humillar al que se os cruza por delante no están cerca, te faltan agallas; agachaste la cabeza y te fuiste por otra parte, haciendo como que no me habías visto.

Me convertisteis en el blanco fácil de vuestros insultos y risas, en cambio, eso, lejos de convertirme en alguien miedoso e inseguro, me hizo más fuerte.

Yo gano en las distancias cortas, en el cara a cara, por eso fui a buscarte, harto de que tú y tus bufones me humillaseis.

Te busqué y te encontré, necesitaba sacar a mi monstruo interior, hacerme respetar y basto un solo golpe para devolverte todos los que tú y los tuyos me habíais propinado a mí. Todos esos que yo había aguantado y callado y que tú enseguida fuiste a contar al director.




En el fondo me das pena, eres de esas personas que necesita humillar a alguien para sentirse superior, eres un cobarde, sin escrúpulos ni valores.


Como pago por mi agresión me pase una semana limpiando la cafetería del instituto, pero lo hice con placer, hay castigos que saben a gloria. Tú nunca pagaste las tuyas.

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