domingo, 8 de enero de 2017

EL PACTO

Una de las primeras entradas en mi blog relata un hecho sobre esos profesores que dejan cicatrices y resultan difíciles de olvidar,     Palizas que marcan
maestros de los que a nadie les gustaría tener, hoy en cambio hablaré de los que dejan huellas, los que te hacen amar aquello que haces.

Para mí, Don Fernando fue uno de ellos, aunque mis compañeros no lo tengan en alta estima. Don Fernando era un contador de historias, siempre estaba contando chistes, malos, pero a mí me hacía sonreír cada día, me enseñó a amar las matemáticas, todavía recuerdo como explicaba el MCD, en la descomposición factorial, teníamos que elegir “de los repes los peques”, son frases que permanecen por siempre en la memoria.

Maestros como Don Fernando es lo que necesita nuestro sistema educativo, maestros vocacionales. Tenemos las aulas llenas de maestros que ven la docencia únicamente como una forma de ganarse la vida, pero carecen de la vocación y empatía necesarias en esta y cualquier otra profesión que tenga que ver con las relaciones humanas.

Es necesario un cambio en el proceso de selección del profesorado, para poder contar con los mejores, así como en la formación inicial y continua de los mismos.

Últimamente, se habla mucho del pacto educativo, pero nuestro sistema educativo es como “La cómoda vieja de la abuela” de la que habla Toni Solano en su blog Re(paso) de Lengua y que me ha servido de inspiración     La cómoda de la abuela


En la primera entrada de este año Noche de reyes, hablaba sobre una cómoda, una cómoda que provoca un accidente a dos niños, esa cómoda como nuestro sistema educativo, esconde trampas, una de ellas, la de no contar con una base suficientemente sólida para mantenerse firme en el suelo, provocando más de un accidente, no creo que esa cómoda soporte una mudanza más o terminará desmoronándose ante nuestros ojos.

El sistema educativo debe cambiarse desde abajo, desde la base, no pretendamos empezar la casa por el tejado.

Se pretende crear una escuela inclusiva, excluyendo, por ello lo primero para lograr un pacto educativo es contar con todas las partes implicadas, sin excluir a ninguna, docentes, padres y alumnos, así como asociaciones involucradas con la educación, de lo contrario nuestra clase política volverá a imponernos leyes que solo benefician a unos cuantos.

Se habla de inclusión de alumnos con NEE y se pretende incluir sacando a estos alumnos de las aulas y separándolos de sus compañeros, para asistir a logopedia, refuerzo o enriquecimiento (los menos), además para que no pierdan clase de asignaturas troncales, suele hacerse en las clases que más les gusta a los niños y que son importantes para el desarrollo de la creatividad, como música o plástica. Todo ello termina con la desmotivación del alumno y el rechazo a la escuela.

Se pretende establecer el trilingüismo  y dejamos a un lado la inteligencia emocional, que importa que un niño sepa hablar tres idiomas, si es incapaz de expresar sus sentimientos con asertividad o no sabe tomar decisiones correctas. Lo mismo sucede con los métodos de evaluación, los niños son mucho más que una nota numérica, nos empeñamos en anteponer el aprendizaje competitivo ante el cooperativo. No necesitamos una educación igual para todos, pues cada niño es diferente y cada uno debe recibir lo que necesita.






Invito a nuestros representantes políticos a que reflexionen y se decidan a trabajar mano a mano, contando con todas las partes implicadas en la educación, maestros y maestras que pisan el aula día a día, padres y madres que sufren dejando a sus hijos en escuelas que no los comprenden, asociaciones cuya finalidad es la inclusión de los alumnos más desfavorecidos y sobre todo el principal protagonista de la educación, los alumnos y alumnas. Para que ninguno se quede en el camino o los talentos de nuestro país tengan que atravesar fronteras en busca de un futuro mejor.

Por un pacto educativo de todos y para todos.

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