viernes, 7 de abril de 2017

AUSENCIA

A veces me acuerdo de ti y sonrío por los recuerdos y lloro por la ausencia.

Desataste en mi una tormenta y pasaste rápido, como esa tormenta de verano que apenas dura un instante y se va.

Me dejé llevar cegada por tu luz, hasta que decidiste alumbrar otros caminos, el mío quedó a oscuras, pero el sol vuelve a brillar cada día, aunque a veces las nubes no nos dejen verlo.

Asumir la ausencia es difícil, más difícil que la muerte.

La muerte es inherente a la vida, pero aceptar la ausencia voluntaria es tremendamente doloroso.

Me sentí culpable de tu marcha, pero no, no hice nada para que te marcharas, quizás tampoco para que te quedaras.

Hace ya diez años, mi pequeño talismán, que siempre tiene algo que enseñarme, me dijo con su lengua de trapo, todavía lo recuerdo:

"No estés triste, se ha ido porque ha querido, nosotros no hemos hecho nada para que se vaya, si quiere volver, volverá..."






Y ahora os dejo una sencilla adivinanza que prepare hace tiempo y tiene que ver con la ausencia...




Podéis dejar la solución en comentarios, espero que os guste.

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