martes, 4 de abril de 2017

Jornadas sobre TDAH

“Quien se atreva a enseñar, nunca debe dejar de aprender” (John Cotton Dana)

Antes que nada quiero responder a la pregunta que lanzó Pedro Muñoz, ¿Qué te duele cuando tienes TDAH?

Para ello os invito a ver este vídeo:




Cuando un niño tiene TDAH le duele el amor propio, la autoestima, los niños con TDAH son niños con mucha creatividad, una tremenda imaginación y una inmensa curiosidad, que se esfuerzan muchísimo, diría que son los que más se esfuerzan, los que pasan más horas haciendo deberes, intentan una y otra vez hacer las cosas bien, pero su impulsividad y el no poder centrarse en una sola cosa se lo impide, tienen una gran capacidad de resiliencia, pero eso no impide que terminen frustrándose cuando ven que por más que se esfuerzan no cumplen los objetivos, los resultados que se esperaban de ellos. Aún con la autoestima por los suelos y el corazón partido son niños muy bondadosos, que quieren sentirse aceptados por un sistema educativo homogeneizado que rechaza la diversidad.

Dijo Luis Rojas-Marcos que una persona con TDAH es alguien que va a una batalla y vuelve con el pecho lleno de medallas o no vuelve.



¿Cómo educar para el futuro en equipo?
Por Manuel Ángel Velasco Rodríguez

Empezaré este trabajo por la ponencia del MAESTRO Manuel Velasco, ¿Cómo educar para la escuela del futuro?, por un par de motivos, el primero es que consiguió que me mantuviese pegada a la pantalla del ordenador durante toda la ponencia, sin mirar ni una sola vez el móvil y eso no todos lo consiguen, el segundo es que expuso un modelo educativo inclusivo, para todos los niños y ese es el único camino para la atención a la diversidad, las aulas inclusivas.

Nada mueve más que un hijo, por eso los padres se informan y se forman, prueban mil y un métodos, terapias, recorren kilómetros, escalan montañas y atraviesan ríos y océanos, es por eso que los maestros deben de aprender de las familias y escuchar a los alumnos.

Un buen maestro es el que hace que los alumnos vayan felices a clase, el que es capaz de salirse de los libros de texto, el saber no solo se encuentra en los libros; el buen maestro empatiza, conecta y admira a las personas al margen de los modelos.

El buen maestro es el que ayuda a los niños a ser lo que sean capaces de ser, en definitiva, a desarrollar todo su potencial.

Al contrario de lo que se cree, es la escuela la que debe adaptarse al alumno y no al revés, cada niño tiene un ritmo y una forma diferente de aprendizaje y el maestro debe ser capaz de conocer a cada uno de sus alumnos y como aprende. Todos los alumnos son igual de importantes. El Déficit de Atención se encuentra en las escuelas que no son capaces de adaptarse a los niños. ¿Por qué estar encerrado entre cuatro paredes coloreando hojas, cuando podemos salir fuera, recogerlas, tocarlas, observarlas, olerlas, jugar con ellas, hacer un collage…?

Los objetivos de la educación deben enseñar al alumno a gobernarse a sí mismo, a tomar decisiones, a gestionar conflictos sin violencia, a superar miedos, dudas, inseguridades, a no temblar. Despertar la curiosidad del alumno, hacer que quieran descubrir y aprender.

Según el sistema educativo actual, se obliga a que el alumno memorice, repita y reproduzca, no hay una ley que obligue a evaluar de forma escrita, se debería evaluar el proceso de aprendizaje.

Los alumnos aprenden del ejemplo y recuerdo una frase de Mar Romera: “Los alumnos no aprenden lo que les enseñamos, nos aprenden a nosotros”.

El adolescente necesita el referente del educador, ya sea en la familia, en la escuela o en la sociedad en general. Cuando un niño no se siente aceptado, entra en conflicto con su entorno y la falta de recursos para gestionarlos genera violencia. Esa violencia es la consecuencia del ecosistema en el que vivimos.

Manuel hizo una comparación que me resultó muy graciosa, imagina un plato de huevos con chorizo, en ese plato la gallina participa y el cerdo se implica. Tenemos que pensar que papel queremos desempeñar en la educación, el de la gallina o el del cerdo, participar o implicarse, derribar muros y abrir puertas y ventanas.

Aunque a veces Google nos ayuda a salir del paso, hay preguntas que no se pueden resolver con Google, necesitamos a un maestro que nos resuelva las dudas.

Todos somos maestros y aprendices, maestros de alguien y aprendices de todos.

Un maestro tiene que ser como un todoterreno, o como esa navaja multiusos que te saca de cualquier apuro.

En la profesión del maestro hay muchas profesiones juntas, maestros científicos, jardineros, tejedores, cocineros, boticarios, magos, fotógrafos, jugueteros, cerrajeros, fabricantes, surfistas, sembradores, despertadores, maquinistas, cantantes, albañiles, fareros, equilibristas, enfermeros, regaladores.

“Los buenos maestros son fotógrafos para capturar momentos, enfocarse en los aspectos positivos y no focalizar en lo malo”.

“Los buenos maestros son cocineros que tienen que guisar a fuego lento disfrutando del tiempo” y añado la frase de Antonio Machado: “Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”.

“Los buenos maestros son magos porque son fabricantes de sueños y de ilusiones”.

“Los buenos maestros son surferos, están preparados para la llegada de las olas y utilizarlas para impulsarse”.

“Los buenos maestros son jugueteros para encontrar el juguete que cada alumno lleva dentro”.

“Los buenos maestros son sembradores porque enseñar es un acto de amor y siembran semillas de curiosidad, confianza y creatividad en el corazón de sus alumnos”.

“Los buenos maestros fareros fomentan la autonomía de los alumnos, dejando que ellos dirijan su barca”.

“Los buenos maestros albañiles utilizan las escaleras para ayudar a los niños a subir peldaño a peldaño”.

“Los buenos maestros utilizan las TIC, ternura, interés y cariño”. Gaëlle Vargas.

Las aulas en silencio asustan, en una escuela se tiene que oír el murmullo del trabajo en equipo.

“Los buenos maestros cantantes atraen la atención de los niños, les despiertan la curiosidad, los emocionan y hacen el aprendizaje divertido”.

Cálculo con música.








Edu+car se escribe con C de cariño, cocinar, cooperar, compartir, colaborar, comunicar, corazón, cuerpo, ciencia y conciencia… Los niños son los verdaderos Superhéroes.








Todos somos ángeles con una sola ala y al abrazarnos a otro podemos volar, en educación esos otros son la familia, la escuela y los alumnos, todos abrazados podremos conseguir una educación que vuele muy alto.

En educación soplan vientos de cambio y nos empeñamos en levantar muros, debemos construir molinos de viento que derriben esos muros.

Al finalizar la ponencia de Manu Velasco, se hicieron un par de preguntas muy interesantes, una de ellas fue: ¿Qué hacer cuando nos encontramos con maestros de la vieja escuela que no están abiertos al cambio? No puede ser que la suerte de un alumno dependa del profesor que le toque, se debe empezar cambiando los criterios de evaluación.

La siguiente, un asistente que hace talleres de pintura por las escuelas contó como al llegar a una clase, una “maestra” le dijo que le enseñara solo a un grupo, que al resto no valía la pena, eso es lo que no podemos permitir que personas así estén al cargo de la educación de nuestros hijos, para ello habría que modificar el proceso de selección a la profesión docente.



El TDAH y la importancia de la respuesta en el entorno
Por José Ramón Gamo Rodríguez

No me voy a alargar mucho en esta parte, José Ramón Gamo inició su ponencia contando una anécdota, en la adolescencia ir creciendo se trata de pasar de la inconsciencia a la irresponsabilidad, si estas en el Amazonas y nadie te ha dicho que hay cocodrilos y te bañas, eso es inconsciencia, en cambio, si te han avisado y de todas formas te bañas, eso es irresponsabilidad.

Continuó con este maravilloso texto:


Todo lo que necesito saber lo aprendí en la Escuela Infantil


Todo lo que realmente necesito saber sobre cómo vivir y cómo ser, lo aprendí en la Escuela Infantil. La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de los títulos académicos, sino en el montón de arena del patio. Estas son las cosas que yo aprendí:

Compartirlo todo.

Jugar sin hacer trampas.

No pegar a la gente.

Poner las cosas en su sitio.

Arreglar mis propios líos.

No coger las cosas de otros.

Decir “lo siento” cuando hiero a alguien.

Lavarme las manos antes de comer. Tirar de la cadena.

Las galletas y la leche son buenas.

Vivir una vida equilibrada: aprender algo, pensar algo, dibujar, pintar, bailar, jugar y trabajar algo todos los días.

Echarme la siesta cada tarde.

Cuando salgo al mundo, tener cuidado del tráfico, agarrarnos de la mano y permanecer juntos.

Estar atento a las maravillas. 

Recordar la pequeña semilla en el vaso: las raíces van para abajo y las plantas crecen hacia arriba y realmente nadie sabe cómo ni por qué, pero nosotros somos igual que eso.

Los peces de colores, los hámsters, la tortuga e incluso la pequeña semilla del vaso se mueren, así que también lo haremos nosotros. Y recuerda los cuentos y la primera palabra que aprendiste, la palabra más importante del mundo:“¡mira!". Todo lo que necesitas saber está ahí, en alguna parte. Coge cualquiera de estas normas y ponla en los sofisticados términos de los adultos y aplícala a la vida en tu familia o en tu trabajo, al gobierno o al mundo y seguirán siendo verdaderas, claras y firmes. Piensa que una sociedad mejor puede ser si todos nosotros, el mundo entero, tiene leche y galletas a las tres todas las tardes y luego se echan la siesta con nosotros en las colchonetas. Y si todos los gobiernos tienen siempre como política básica colocar las cosas en su sitio y arreglar sus propios líos. Y comprobarás que continúa siendo cierto, no importa cuál sea tu edad, que cuando sales al mundo, lo mejor es darse la mano y permanecer juntos.

 R.Fulghum


Tenemos que hacer cosas con los niños para que aprendan en lugar de enseñarles cosas que nuca harán.

Cuando han de hacer algo, tienen la obligación de intentarlo, pero no de acertar.

La población escolar con TDAH es la que tiene mayor nivel de esfuerzo.

Se penalizan los resultados y no se valora el esfuerzo.

El maestro tiene que ser capaz de transmitir pasión, curiosidad y emoción para mantener los niveles de activación de la atención.

Hay que darles pocas instrucciones y muy claras.

Cuando les proponemos cosas que no les motivan, ni genera curiosidad, bajan los niveles de activación y desconectan, ya no prestan atención.

He visto un vídeo en las redes que viene de perlas para explicar esto de la activación, las tres fases para activar la motivación, deseo, acción y satisfacción.






Para finalizar, quiero que pensemos en esos alumnos que no han tenido la suerte de que les toque un buen maestro, los que pertenecen a familias desestructuradas o con un nivel socio-económico bajo, inmigrantes, alumnos con necesidades educativas especiales (TDAH, dislexia, altas capacidades, ….) ¿Vamos a dejar que se queden en el camino?, hagamos una educación pensando en todos, dándole a cada uno lo que necesite.


Por último, dar las gracias a todos los que han hecho posible estas interesantes jornadas, a Uned, a la Asociación ADAHBI, a Pedro Muñoz, a Manuel Velasco y José Ramón Gamo.

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