viernes, 28 de abril de 2017

REDES QUE NO ENGANCHAN

Este curso he tenido la brillante idea de volver a estudiar y conforme pasan los meses me parece haber cometido una gran equivocación, volver a prisión de forma voluntaria, recordar aquellos años de educación obligatoria que para mí fueron de prisión forzosa, empecé con muchísima ilusión, pero antes de Navidad, esa ilusión ya se había esfumado.

Hace cuatro años, cuando decidí abrir una cuenta en Twitter, era bastante escéptica respecto a esa red social, no me gustaba, sería que la habría probado poco, pero lo hice con un objetivo, estábamos cansados de ver la escuela a la que se enfrentaba nuestro hijo cada día, aburrimiento, castigos, largas tardes, noches y fines de semana de deberes; además íbamos viendo como los mejores maestros iban desapareciendo del panorama docente, inclinándose por labores más administrativas, divulgativas o políticas. El caso es que abrí esa cuenta para arrastrar a esos maestros que siguen anclados en metodologías educativas de antaño y abrirles los ojos a la Nueva Educación, a una educación inclusiva donde no se sirva café para todos, no todos tengan que aprender lo mismo, al mismo tiempo y de la misma manera, porque cada niño es diferente.

Duele asistir a una charla de educación inclusiva en un centro de más de mil alumnos y que acudan ocho personas, incluidas los organizadores, ahí se ve la falta de interés, tanto por parte del profesorado como de las familias, en un cambio real de nuestro sistema educativo.

Ahora más que nunca entiendo a los chavales, cuando dicen que las clases son aburridísimas y se desconectan, el día que hacen algo especial salen emocionadísimos, ¿no podríamos hacer que todos los días fueran especiales?

Según mi propia experiencia, clasificaría a los maestros / maestras en cuatro grupos:

Los maestros “inhibidores”, son sabios, saben mucho, pero no transmiten, son como una línea recta que no despiertan ninguna emoción.

Después, tenemos a los maestros “correcaminos”, los que tienen que acabar el temario como sea y van tan rápido que pierdes el hilo y te vuelves a desconectar.

En tercer lugar, está el grupo “es por tu bien”, ellos directamente te dicen lo que tienes que poner en el examen, da igual que aprendas o no, solo te dicen lo que hay que hacer para aprobar.

Estos tres primeros tipos de maestros son los que extienden redes que no enganchan.

Y en último lugar y más importante, están los maestros “montaña rusa”, estos sí que saben pescar, son los más emocionantes, son como un Dragón Khan gigante, en la que nunca sabes si toca subir o bajar, y a pesar de que te lo pasas bomba en sus clases, parece que nunca hagas nada importante más que divertirte, aprendes y encima apruebas.

No sé si habéis oído esa cuña de radio, de seguros de unos grandes almacenes, que dice algo así:

“Cariño, vale que tengamos el seguro con (Nombre de los grandes almacenes), pero creo que deberíamos decirle algo a ese tipo con una media en la cabeza que está metiendo los candelabros en un saco…

Pues si le ponemos un tono de humor y lo trasladamos a la educación, sería algo así:

“Cariño, vale que los niños vayan a la pública, pero creo que deberíamos decirle algo a ese tipo que los tiene todo el día sentados, sin poder moverse, callados y copiando de la pizarra y encima los hincha a deberes, ¿no crees?..."

Como dice mi admiradísima Mar Romera, “lo importante no es los que hemos venido, tenemos que conquistar a los que se han quedado”.

A continuación, dos canciones que tienen un significado muy especial para todos los que creemos que "Otra Educación Es Posible".




       





"Jugando libremente, los niños podrán llevar historias a la escuela, si esto no ocurre, los niños no tendrán nada que contar en la escuela y no tendrán más remedio que utilizar los libros de texto y seguir el programa". F. Tonucci

Hagamos de la escuela una gran aventura a la que los niños quieran ir todos los días con los bolsillos llenos de historias y mucha ilusión.

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